Volver a www.luiscauqui.com
1
SI TUVIERA QUE DEFINIR
pues lo tiraría a la izquierda,
pegado al palo,
donde pastan las vacas porque crece la hierba porque nunca
pasa una pelota por encima.
por eso te digo que te estaba esperando,
que a dónde iba, venía, que qué cosas.
que la casualidad.
que no me paso una.
oh, acércate un poco más cerca.
2
CÓMO VOY A QUERER A UNA PELOTA
nos dijimos que no es que fuéramos tipos de esos
que entran en los bares. tipos del sexo D,
que se quedan mirando el patio como si no fuera con ellos
cuando entrando en un bar, han entrado, y todos les miran.
nos dijimos que lo nuestro había sido más fundacional,
más de yo que llego, de tú que te mueves,
¡de nadie se entera de nada!
y luego los movimientos espasmódicos,
como siempre pasa cuando se combina alguien del sexo A con alguien del [sexo C,
en una calle polvorienta, en medio del desierto.
bailamos juntos entre las escasas sombras,
¡y todo eran preguntas y respuestas!
cada vez más grande resonaba nuestro amor A-C;
al margen de otras cosas que también resonaban lo suyo:
como el sol poniéndose a nuestra espalda,
como las piedras silenciosas esperando su oportunidad,
la zapatilla bostezando aburrida.
el hombre cilícico decía: claro claro claro
y sonreía con su mejor sonrisa y su cuerpo-bola se estiraba por las puntas,
hasta convertirse en una especie de ojo gigante sonriente.
yo decía: ¡Cómo podría no quererte!
aunque seas una pelota (pensaba).
3
LA PRIMERA ESTRUCTURA: EL CARRO Y EL QUE TIRA
en el desierto también quedaron claras muchas cosas.
todo se definió en los primeros compases
el muchacho extraterrestre era el encargado de iniciar las conversaciones.
el hombre cilícico de contemplarle cuando no hablaba.
la zapatilla de convertir las palabras del hombre cilícico
en nudos de ida y vuelta y de vuelta otra vez
que enquistaban la cabeza del muchacho extraterrestre.
que era también el que cazaba todos los bichos que comieron,
el que miraba receloso hacia el este, pero esperanzado,
¡imposible de aclarar su futuro con todos aquellos nudos!
enredándolo todo en cambios de dirección de noventa grados,
cambios de sentido al más puro estilo despegue vertical.
sin embargo, el hombre cilícico, presa de un amor más desordenado,
nunca miraba a otra cosa que no fuera la dirección en la que no rodaba,
y la línea de sus pensamientos era tan ligera y tenue
como el brillo de su piel de metal-orgánico-de-medio-plástico.
cuando ninguno se movía,
en las largas tardes en las que el café negro parecía interminable,
contemplando la hoguera a punto de extinguirse,
era el muchacho extraterrestre el que tiraba de todo con una cuerda,
y lo llevaba unos metros más allá,
contra viento y marea.
el piano, la pecera, el hombre cilícico, la zapatilla;
su amor A-C.
tengo que resolver esa gran cuesta de arena, pensaba resoplando.
cambiaba las bes por pes.
augurios augurios,
decía la zapatilla.
4
ESTÁ BIEN: SECRETOS Y MISTERIOS (LA SEGUNDA ESTRUCTURA)
empezamos a construir una pequeña ciudad para dos,
una ciudad en la que las calles tenía su nombre automáticamente,
todo automático como siempre ocurre en estos casos,
hermético,
a prueba de bombas extranjeras.
bien es verdad que con aquello nos daba la risa.
¡tan seguros en nuestro amor A-C! humildes, remilgados, rancios.
pensamos en una mansión de lujo,
en una casa progre y urbana y con terraza de madera de terracota.
podemos hacerlo todo muy despacio.
la prisa ya no es nuestra,
gordo y orondo rodaré para ti hasta el final de esa pequeña cuesta.
y luego ya veremos.
5
ILLOÉ: LA TERCERA
los días son largos, no hay sitio para muchas cosas
en el desierto sólo se puede hablar
dando el mayor número de pistas posibles,
pistas para imaginar sobre la nada
las cosas que eran, las cosas que no eran.
aquí podemos dejar de lado,
obviaremos toda esa gente fea del metro de la línea 1,
nuestra propia gente fea del espejo.
concentrémonos los siguientes cien metros.
y yo que pensaba que mi vida no era nada,
y tú la veías de esa manera tan-tan
¿no puedes intentar explicarlo de otra forma?
claro que sí, respondía el otro,
verás, yo quisiera decirte que
sobre todas las cosas que buscaba cuando viajé hasta aquel pueblo [perdido
en medio del valle
6
LA CUARTA: AGARRA
"Una comunión como esa, jamás vi cosa parecida.
No sé, ¿tú recuerdas? Nos decían
Que el pensamiento era como un árbol, aquella profesora,
tan influyente entre nosotros los C, que ni siquiera era humanoide,
vivió dos minutos QUBA, pero qué dos minutos.
Nadie se sentirá feo en mi clase, decía (algo tan improbable),
¿seré feo mañana?, me preguntaba yo entonces.
porque sólo allí no me sentí feo nunca jamás.
hasta hoy mismo en que vi cómo me mirabas,
los dos libres y abandonados."
(El hombre cilícico sin su forma esférica -su ropa-,
convertido en un cubo.
El muchacho extraterrestre brillando su piel blanco-fantasmal
con su chaleco y su sombrero y sus pantalones sobre la arena).
Despliega tus manos-te por mis aristas (dice el hombre cilícico),
Que sobre todas las vías te-sienta-te tu presencia milagrosa,
Quiero vivir otra vez en el presente perfecto,
Y me convertiré en el cono más grande que ha visto esta galaxia
Cuando estalle-te y abandonemos juntos el último viaje.
Y tan en cierto modo abandonamos juntos,
En un cohete A-C disparados como rayos,
Avanzando la distancia de jornadas enteras,
En apenas segundos.
En el desierto, muy cerca del borde.
Pero dentro.
7
QUINTA ESTRUCTURA: EL PALO DE LA DISTANCIA
para no perdernos por la noche,
agarramos un palo cada uno por una punta.
un palo bien normalito de esos de escobón.
avanzamos en perfecta horizontal, a perfecta distancia.
en la oscuridad del desierto donde no hay farolas, ni coches,
ni cajeros automáticos, ni 24 horas;
ni luces verdes de taxis.
no se nos ocurrió nada mejor.
8
SEXTA: DECISIONES Y REFLEJOS
la mayor parte del tiempo tomábamos decisiones precipitadas,
cosas que no se aprenden que o se saben o nada:
torcer edificios, conducir cazas, ver estructuras,
adivinar quién llama por teléfono, rodar sobre cuestas empedradas.
Todas esas decisiones formaban parte de un baile.
Si el muchacho extraterrestre movía la mano derecha hacia arriba,
El hombre cilícico se dejaba rodar unos centímetros, por ejemplo.
Un baile secreto y perfecto de las cosas casi-cotidianas
porque todavía no son cotidianas.
El preludio de un tiempo brillante y duradero
como una chimenea encendida.
9
LOS QUE HABLAN DE MÁS (SEPTIMA)
tanto tiempo juntos en aquel desierto,
como una plaza gigante en la que sólo estuviéramos dos,
hablábamos mucho.
Ralentizábamos nuestra marcha para no quedarnos sin aliento,
Mientras contábamos
nuestras vacaciones en el satélite c-15
(donde te envuelven en una sustancia pegajosa,
parecida al ámbar.
¡lo último en masajes espaciales!);
nuestra operación de brillo,
nuestra decepción más grande-maquillada,
nuestra peor costumbre.
O hablábamos de otro montón de cosas. desordenadas puestas
todas juntas las de los dos en un gran cuadro
formaban un mapa colosal y muy preciso.
"Demonios-te, cuéntamelo todo".
10
NUESTRA VIDA EN EL ESTE
Ya tranquilos, bajo una lona, en las horas de más sol,
El calor nos iba matando poco a poco,
Repartíamos el agua a partes iguales,
Pero siempre nos intercambiábamos la parte mayor por la más pequeña
Nuestra generosidad sin límites.
Qué bueno.
Las dudas se iban convirtiendo en certezas.
Las certezas que volvían a invadirnos con muchas ganas.
Tan cerca ya del este, en el mismo borde,
viendo las siluetas recortadas de las ciudades.
Imagínanos en el supermercado, en boston,
Con esos precios tan imposibles y esos ocho dólares la hora
Que dicen que pagan.
Cuando en el resto del mundo pagan cinco.
Una certeza más y todo se irá al garete.
Empecemos con esta nueva guerra.
